Una revisión, no un veredicto
El inventario más útil es específico. En vez de decidir que todo el día fue bueno o malo, observa momentos concretos: qué ocurrió, qué sentiste, qué hiciste y qué efecto tuvo.
Incluye fortalezas y áreas que necesitan atención. Reconocer honestidad, paciencia, valor o un límite saludable te muestra algo que puedes repetir. Nombrar un error te muestra algo que puedes reparar.
Usa este diario para una revisión diaria y sigue observando tus acciones durante el día. Reconoce los errores sin demora y busca orientación sobre cómo reparar el daño de forma adecuada.
Una revisión diaria en cuatro partes
La revisión puede completarse en unos minutos tranquilos. Escribir más es opcional; la precisión importa más que la extensión.
Haz una pausa y nombra los hechos
Detente antes de interpretar el día. Describe el suceso con claridad y separa los hechos de las suposiciones.
- ¿Qué ocurrió?
- ¿Qué sentimientos estuvieron presentes?
- ¿Qué historia me conté acerca de lo ocurrido?
Responde las 39 preguntas diarias
Las 39 preguntas abordan 24 principios de recuperación. Cada pregunta muestra su principio. Elige Practicado, Necesita atención o No se presentó hoy por separado para cada pregunta, incluidas las de seguimiento. El gráfico muestra cada respuesta individualmente.
- ¿Dónde fui honesto, paciente, responsable o amable?
- ¿Dónde me dirigieron el miedo, el control, la evitación o el resentimiento?
Asume tu parte
Nombra tu conducta y su efecto. Responsabilidad significa asumir tu parte, no cargar con las decisiones de otra persona.
- ¿Causé daño o dejé algo importante sin decir?
- ¿Necesito orientación, un límite o una reparación apropiada?
Elige la siguiente acción correcta
Cierra la revisión con una acción concreta en lugar de una promesa vaga de hacerlo mejor.
- Corregir una afirmación o tener una conversación necesaria
- Pedir ayuda, practicar un principio o expresar gratitud
- Escribir la acción con suficiente claridad para saber cuándo está completa
Mantén útil la práctica
- Usa frases breves y específicas en vez de etiquetas generales sobre ti o sobre otras personas.
- Haz la revisión con regularidad, pero si pierdes un día, vuelve con honestidad en vez de abandonarla.
- Comparte solo lo que elijas y busca a un padrino, mentor, consejero o profesional de confianza cuando necesites orientación.
- Trata el inventario como información para actuar, no como prueba de que estás fracasando.
Cuándo hacer una pausa
Si la reflexión se vuelve abrumadora, revela una situación insegura o plantea preguntas que van más allá de un inventario personal, haz una pausa y busca ayuda apropiada. Una revisión escrita debe apoyar el cuidado y la responsabilidad; no sustituye los servicios de crisis, la atención médica, la terapia, el consejo legal ni la orientación confiable para la recuperación.